Friday, March 02, 2012

Que esté todo oscuro


Después de empezar,
trastornada por luchar,
primero el desvelo,
luego la falta de sueño.

Después de fingir,
hastiada de disfrutar y sufrir,
la lascivia de quien se fija en tus senos.

Después de salir,
rabiosa por correr e ignorar,
primero el ocaso,
luego el dolor que te ocasionan tus pasos.

Te deseo,
que te adormezca el vaivén,
la cansada calma del regreso.

Que se cansaran de hablar en tu ausencia,
que te espere silencioso el silencio.

Que resuenen en tu calle tus pasos,
que esté tu barrio, silencioso y vacío.
Que donde esté claro sea todo claridad,
Y donde no, que esté todo oscuro.

Que te desvistas y te lo agradezcan tus huesos,
que te contemple desnuda el espejo,
que comas poquito,
que no necesites aplacarte los nervios.

Que tengas de cama un rincón,
como en el que pone una gallina sus huevos.

Que se cuele por alguna rendija el viento.

Que hagas esfuerzo por no dormir,
porque alguien viene a hundirse en tu pecho.

Que te quiten lo que quede de máscara a besos.

Que te eleven, que te bajen suave de regreso.

Que te prendan fuego en la barriga,
que te hagan bendecir el desvelo,
que malgasten entre tus muslos,
un par de horas de sueño.

Te deseo, que mañana,
aprietes muy bien tu colita en el pelo,
que salgas a recorrer la circunferencia,
la irreducible distancia de un día,
y parar más de una vez a esperar,
que haga tanto café su efecto,
que mantengas los ojos abiertos,
que no se escape nada en tu juego,
y que cuando nadie mire, sonrías,
suspires, ansiando que pasen las horas,
ansiando que inicie el regreso.

Monday, February 13, 2012

Por tardarse tanto


Como todos los demás, se cansó de ir agachado. Se enderezó y como cualquier otro pintó en las cuevas en que dormía la bitácora del día… cazar, huir, comer. Pero para él la noche era más larga. Se adentraba, antorcha en mano, más profundo en las gargantas de la tierra, y pintaba más borroso sus grafittis. Puntos azules, leves, como si hiciera esfuerzo en recordar las estrellas. Manchas amarillo y ocre, cortadas por una línea recta, como si le fuera el atardecer ajeno.

Y comenzaron los demás a romper la monotonía con la muerte, a abandonar el cuerpo para ir más ligeros. Y se olvidaron de él por durar tanto rato en las cavernas, por tardarse tanto en salir a buscar más colores.

Como todos los demás, se cansó de señalar tanto con las manos. Se concentró y como cualquier otro resumió en la garganta todos los gestos de un dia… fuego, sexo, mar. Pero para él la experiencia era más profunda. Se alejaba, tripas de animal en mano, más alto en las cimas de los cerros,  y susurraba más borrosas sus palabras. Quejidos, leves, como si hiciera esfuerzo en imitar el sonido de las olas cuando rompen. Exhalaciones graves y largas, cortadas por un suspiro, como si hubiese bajado la marea para siempre.

Y comenzaron los demás a romper el silencio con los gritos, a empujarse entre ellos con amenazas para trabajar menos. Y se olvidaron de él por durar tanto rato observando todo desde lejos, por tardarse tanto en rozar todo a su paso con la punta de los dedos.

Como todos los demás, se cansó de las cadenas y del látigo. Tomó bríos y como cualquier otro haló hasta hacer saltar en pedazos los grilletes un día… escoger, vivir, decidir. Pero para él la libertad era infinita. Se alejaba, guitarra en mano, lejos de la calle y las vitrinas, y acumuló en el blues todas sus nostalgias. Acordes y escalas alternadas con una innegociable nota discordante como si hiciera esfuerzo de rasgar y curar el alma al mismo tiempo. Descripción del dolor y de la ausencia, como si no supiera que desde que faltó a la cita con la muerte por quedarse antorcha y pintura en mano al fondo de una cueva nunca ha muerto.

Y comenzaron los demás a golpear las latas con los palos, a ponerle rima a todo el ruido para no evadir la exigencia del sentido. Y se olvidaron de él por durar tanto rato componiendo, por tardarse tanto transcribiendo la vida en pocos versos.


video

Monday, February 06, 2012

No es calor, es fuego


Lo que patrulla el ecuador como un anillo, lo que se mete por el traje cuando todos se ponen de pie y entra ella ocultando detrás de un velo un corazón acelerado, lo que enciende una molotov y al que la enciende, lo que lleva en la boca del estómago el equipo visitante, lo que recuerda la plegaria en la vela, lo que lleva la mano cuando se abre paso entre las piernas, lo que lleva en la boca del estómago el hincha en su casa, lo que empuja la semilla hacia arriba, lo que baja con el agua y que enciende cuando la sed se apaga, lo que hace del mirar una mirada, lo que no deja el alma quieta cuando se ama.

El calor es el fantasma de un desvelo, el dique que desborda de sudor el miedo, la lava que repele pieles, el sedante que convierte en tormento el sueño.

El fuego está en la garganta cuando sale el grito, cuando todo pasa de ser silencio y oscuridad a todo ardiendo en llamas, cuando la bestia está inerte y de repente arranca.

El fuego es el grito, es la llama. El fuego es la vida de la bestia, es enterrar en el suelo las pezuñas o las garras, es la alegría de correr y sentir la brisa en la cara.

Wednesday, December 08, 2010

Más de tres minutos o el loop/adiós a Luís Días.


No me gusta que se mueran los poetas. No los identifican cuando nacen en las maternidades. Tengo que esperar a que muerdan el mismo polvo que yo, lo muevan con sarcasmo en sus bocas como el vino y cuando traguen me expliquen con prosa la religión de su heroísmo.

No me gustó que se muriera el Terror. Tuve que esperar un año para llorarlo. Tuve que fingir todo este tiempo que era natural que se muriera. Tuve que usar como pretexto el tiempo que tenía sin verlo. Tuve que esperar justo un año, a un día tan cobarde como este para recordar la inmensurable estatura de ese loco.

Se acumulan las causas, el romo, los panas, las noches, la música, las luchas, como si fueran camisas que casi nunca me pongo, no está el cuasi consuelo que por lo menos Luís Días está aprovechando la vida... y no me gusta.

Julio, el promedio del llanto es más de tres minutos... si es por Luís Días.

Monday, November 15, 2010

El difícil arte de guardar el vino cuando queda poco


Se compra vino todas las tardes, para las noches; en las noches para acuarelar el Greenwich que las divide de las madrugadas. Se consume y quedan las botellas, las vacías, las muertas, las que chocan con otras vacías y retumban un eco que recuerda su olor y el olor a salsa de nachos, a sexo, a película descargada por torrent, a cigarrillos, a risa húmeda y suelta. Quedan las botellas con un poco de vino, las moribundas, las que aún respiran, las que no queremos mezclar con otras, las que conservan en el fondo ceniza líquida de un ritual en el que se quema soledad y nieve, sobreraciocinio y culpa, distancia y miedo. Queda vino que significa. Vino que importa. Que es cuasi sacro. Contenedor del único rastro de la madrugada. Lo que no pueden hacer las migajas de las galletas de fibra. Ni un brassier olvidado entre los cojines.

Se coloca la botella entre los asientos delanteros. Se transita la ciudad rozando la etiqueta y recordando. Se imagina que al frenar se hace una mini ola que no llega al corcho. Se asume como como vino bendito, capaz de exorcizar preguntas de egos si se arroja con un gesto Balthier entre las piernas.

Se guarda para siempre, o por lo menos hasta que se mezcle con otros vinos, otra noche, al borde del Greenwich de otra madrugada, y si se descorcha una vez más para usarse en un beso, la saliva de dos genera la reacción que lo envejece en un segundo, mil años, y un chorrito es capaz de embriagar seriamente.

El vino, cuando queda poco, se guarda, se lleva, se clava en las esquinas de los closets porque no cabe en una cava, porque una cosa es agua y otra agua bendita.

Cuando se evapora en la piel, porque justo después de un beso se besó el cuello y la lengua lleva vino, se llama ´dejar que el vino respire donde lo pueda oler y catar el alma´. Es un término de la ciencia resultante de la enología y la poemología.

Cuando se consume el último sorbo de vino bendito, queda como una mancha/firma al final de la poética descripción de ese instante, y queda a los pies de los que se besan con besos que saben a vino envejecido por mil años, una botella vacía.

Sunday, March 07, 2010

Disclaimmer de las bitácoras.


De la insípida y discreta manía de postergar, hacer numerada una bitácora fija se queda una y otra vez. Queda cada cuerpo de texto aparentemente inerte, como este. Queda el grafitti que hago a oscuras en mis paredes cuando llego en la madrugada, con las manos tiznadas del suelo lodoso de los bares por buscar a tientas colillas y monedas para calmar con humo y pan duro el abrigo de mi alma.

Y así es como hago las bitácoras: tengo cientos de ampollas con tapón de corcho, con un trocito de alcanfor y debajo de mi cama. Después de embarrar las paredes y antes de amasar con palabras un forma de cuerpo que parece no tener vida, no se si el exceso de alcohol me retiene las nauseas hasta llegar a la orila de mi cama y con el control de quien hace esto a cada rato, solo vomito un chorrito en una de las ampollas y la apilo con las otras llenas debajo del mosaico flojo... cientos de botellitas medias de vida y muerte a medio digerir, registro fiel de uno que otro día.

Y así es como se leen las bitácoras: Abro las manos, como las piedras en las que se frotan las cadenas en las compraventas, abro cualquier ampolla, una o dos gotas en cada mano, las asomo a papel y a lapiz, y se revela en ellas la crónica de elipsis de salir a buscar, atravesar noche y madrugada y regresar.

Y así es como se ven los grafittis: Te paras frente a las paredes blancas de mi casa y esperas a que encienda una bengala. Entonces, esferas rojas con la fuerza para llevar un grito mío a la estratósfera, choca del techo, del suelo, del techo, de los muebles, de las paredes y se revelan murales como una agenda a carboncillo.

De quedarme todo el día sin salir no hago bitácoras. A orillas de la tele, o orillas de la bocinas, queda un polvillo más fino que el de las polillas, el sedimento de dos o tres películas y de sonar a ustedes saben quien, una y otra vez. A la mañana siguiente, o sea ahora, guardo el polvillo en el mismo jarrón de las cenizas de la cremación de lo que no me atreví a escribir, y de lo que me queda en las uñas, hago una metáfora como esta.

Monday, February 01, 2010

Koko. What can she do?... she can laugh and cry.


Desde el desdentado en la acera cercana, muchos posts atrás, no hacía referencia clara a algún fantasma de mi autoría (como todos), hasta hoy, que estoy escribiendo desde el interior de una improvisada esfera púrpura, hecha con lo que encontré a la mano y desde cuyo exterior el espectro de pacotilla se resigna a que no llegó a tiempo para impedir mi llegada al teclado (lo que hace peligrar seriamente su existencia).

Todo empezó con chequearle una tarea a Iván. De un párrafo describiendo a una famosa gorila llamada Koko, le correspondía a él responder algunas preguntas sobre ese texto. La última pregunta es: ´What can she do?´. La respuesta correcta es ´laugh and cry´, pero cuando te preguntas qué puede hacer algo o alguien, y esa es la respuesta, la primera capa es tan fina como un vejiga y adentro más que una segunda capa, más que aire, amenaza con hacerla explotar la energía que mueve las peloticas de un átomo... poesía. Sí, poesía y no amor. Pero no puedo explicar eso ahora. Es muy frágil esta esfera.

Pero nada, a lo que vinimos, la frase que me movió el piso... ´she can laugh and cry´.

(Loop: I try, by Macy Gray. Hace mucho que borré todos los jueguitos del subconsciente y los otros dos compinches. La conspiración ahora es mucho más alta y complicada. Pero miren señore, qué es lo que estoy oyendo para escribir esto! Yo tengo que estar loco.)

Las dualidades abundan, pero nunca he dicho que reír y llorar lo sea, quizás porque nunca he asumido que las dos acciones son mitades de una unidad, quizás porque no acepte llorar del todo, quizás porque as sexist as i can be me he atrevido a sub-pensar que en la armonía de lo femenino y lo masculino, la mujer es quien sabe llorar. Pero, como reír es un don tan femenino, y llorar también, llegamos tempranamente a la conclusión de que: ´i can´t laugh and cry´. No como una mujer, no como Koko. A penas unas carcajadas un viernes, entre panas y vodka. A penas unas lágrimas y algunos sollozos con rabia en la misma ducha en la que el cliché quisiera que yo cantara. Pero reír reír, llorar llorar, con libertad, i can´t.

El semi Golum este está tapizando la esfera por fuera con un reguero de preguntas que yo ni a mirar voy.

Chris Rock me hace reír, y mucho. Silvio me hace llorar, y mucho. Pero, hay promesas tan lindas, grandes y vigentes!, que desde que las oí, debería estar riendo sin parar desde entonces, como una mujer. Y hay promesas tan lindas, grandes y vigentes!, que desde que las oí, debería estar llorando sin parar desde entonces, como una mujer. Pero no me atrevo. Alguien recuerda de niño que tuvieras las lágrimas a punto de salir y sólo con alguien decir ´pero no llores´ se te salieron? Alguien recuerda de niño que estuvieras ´bravo bravo´ por algo y sólo con alguien decir ´a que se ríe´ te ´eplotate´ de la risa? Se me estaban olvidando los niños.

Yo creo que sería necesario mucho más que ´pero no llores´ o ´a que se ríe´ para reír o llorar como la gente, como se debe. Pero, para alguien que recuerda la última vez que rió y lloró, aún tengo muchas muchas ganas de reír, y de llorar. Las preguntas de arriba se resbalan y ninguna es razón para lo uno o lo otro, sólo para miedo. Razones para lo uno o lo otro sobran, pero esas preguntas se supone que espanten.

Mucho aguantó la esfera. Me tengo que ir a bañar. Ya casi termino...

Hace un par de semanas, algo la hizo llorar. Yo estaba ahí y el abrazo fue demasiado breve y torpe para el medio mundo que estaba dispuesto a llevarme por su angustia. Y reír... yo la he hecho reír.

Yuri. What can you do?... i can make you laugh and be there if you cry.

Sunday, November 15, 2009

... y si...

Y si se acaban las toallas del hotel?
Y sólo puedes contar con la mía?
Y la circunstancia te mira por encima de las lentillas?
Aunque prefieras secarte al sol,
Aceptarás cuando te la ofrezca?
Te secarás hasta el límite los muslos?
Me la devolverás hecha un sudario apócrifo?

Y si se me acaban los chicles?
Y a ti también se te acaban los chicles?
Me responderás mostrándome el tuyo gastado entre los dientes?
Cuando me acerque a moderlo para estirarlo como queso caliente,
y que quede un pedacito para cada uno,
Te lo esconderás debajo de la lengua?
Será el primer beso más largo de la historia?

Sí... yo creo que sí.

Friday, August 21, 2009

Yacastaa

Menos de una semana después de terminar el verano, esperaba a Dorz afuera del viejo Brien Pub. Brisa muy fría y las botas húmedas hasta mis pies. Hacía poco que había anochecido. Seguramente estaría ebrio para la medianoche. Perfectamente podía dejarles la madrugada a todos los demás.

Para esa época Doorville no había crecido tanto y había un bosquecito que la separaba de Dublín. Faltaba mucho para el invierno. Se esperaba escasez de yakastaa para cuando llegara la nieve, pero no me imaginaba que ya algunos podían morir esa noche. Lo supe en un segundo. Vi a Dorz correr desde el taller de Mink el herrero hacia el bosque. Dorz era el único guerrero en Doorville que permaneció más de una semana en el monasterio Zsu en Nepal sin que lo echaran... permaneció por casi cuatro años y hasta esa noche en que murió nunca reconoció que salió de Zsu siendo maestro.

Yo corrí en la misma dirección de Dorz, presintiendo su muerte por la falta de yakastaa, y presintiendo también la mía. Sólo los niños que tuvieran sus madres vivas estaban a salvo y por ende sus madres. En cuestión de días Doorville podía encarar de manera prematura, su peor invierno.

Dorz corría tras las luciérnagas. Ya no podía distinguir el origen de la luz aunque la tuviera en sus manos. Se chocaba de los árboles, se ponía de pies y seguía corriendo. Cuando estuve a unos pasos de alcanzarlo salió a las tierras de cebada, para entonces secas. Ya era de noche. No había luna. Muchas estrellas. Se esparcieron las luciérnagas y Dorz comenzó a llorar. La falta de yakastaa debió encogerle los pulmones. Era incapaz de sollozar. Corrió sin aire en sus venas. Cuando lo abracé aún corría. Murió en mis brazos aún de pie. Yo no tenía aliento para hablar pero estoy seguro que me reconoció. Aunque en el fondo no importa. Lo importante es que al momento de sentir irse, supiese que tenía compañía. Estuve con Dorz de pie mientras pude. Me sudaban las manos. Si Dorz hubiese respirado el olor de yakastaa en mi afán lo hubiese mantenido vivo por lo menos unos minutos más.

Revisé sus bolsillos antes de que la familia Olson se llevara el cadáver. No volví a Doorville. Casi al amanercer llegué a Dublín. Durante unas semanas pude sobrevivir sólo con lidenskab. No todos tienen la misma suerte.

La lidenskab deja la piel con un sudor grasoso permanente, da insomnio y hace tormentoso lo poco que se logra dormir.

El velero Dutch Queen necesitaba reparación. Le hacía dibujos con carbón en cualquier pedacito de papel de la basura a los tres hijos de Vinn el cocinero y ellos me dieron yakastaa para sobrevivir los cuatro meses que trabajé en el barco. Dejé de verlos al final de las reparaciones. No trabajé en los días subsiguientes que dedicaron al abastecimiento de la nave. La yakastaa que llegó a Dublín para el día de Acción de Gracias suavizó la llegada del invierno y salvó a Doorville de la desaparición semanas atrás. De día soñaba con algún día tener hijos, de noche quizás soñaba, pero a la mañana no recordaba mis sueños. Para el día de partida del Dutch Queen dos días antes de año nuevo, en las calles de Dublín había más yakastaa que lidenskab, y eso es mucho decir. Yo había recuperado bastante mi buen estado.

Los chinos se encargaron de esparcirse por las calles de Dublín que desembocaban al puerto para regar la voz del último llamado a quienes quisieran irse en el Dutch Queen. Los vi subir las calles dando el aviso. Los oí alejarse Dublín adentro. Bajaron horas después y yo estaba en la misma posición, con las manos en los bolsillos. Me frotaba los dedos por el frío. No tenía nada con qué jugar en mis bolsillos vacíos, como los de Dorz el día de su muerte. Si pudiera verlo le reclamaría que no me dejó nada que apretar en mis manos al recordarlo. Tenía dos puños ocultos en mi abrigo.

Un segundo antes de elevar la escalerilla, subí al Queen Dutch. Partimos hacia lo que hoy es Australia. Compartí lidenskab con la tripulación. Intercambié dibujos y cuentos por yakastaa con los hijos de Vinn mientras atravesamos el Pacífico. A muchos le llamaba la atención que no tenía grasosa la piel. De día me preguntaban dónde escondía la yakastaa, de noche me revisaban los bolsillos y las botas. Cuando nos acercamos al ecuador, gracias al sol, el lidenskab no dejaba ningún rastro. Todos teníamos un aspecto bronceado y olíamos mucho mejor. Los de mano de obra fuerte nos pasábamos el día descalzos y sin camisa. Las mujeres usaban vestiditos que vivían apretando a su cuerpo para que no se los llevara el viento.

Una noche de estrellas trataba de dormir en la cubierta. Hacía mucho calor. No podía dormir. Sentí un poco de nostalgia. Los hijos de Vinn ya estaban dormidos hacía horas. Comencé a toser. No me hacía falta Yakastaa, pero se me resecaban mucho las manos. Cuando llegamos a Australia, usaba vendas en casi todos los dedos.

Las autoridades en Sidnee nos hicieron bajar a todos del Dutch Queen para fumigarlo. A nosotros sólo nos hicieron esperar desnudos nadando en la playa mientras lavaban nuestras ropas.

Al atardecer, al volver al barco, el salitre me había desmejorado las manos. Mega, la que cuidaba a la señora Massier, la madre del capitán, se me acercó mientras me arrellanaba en sacos de tierra fértil en la cubierta. Era la primera vez que la veía sin llevar de mano a la ancianita. La señora Massier estaba muy anciana y Mega no podía dejarla sola ni un momento. Los niños de Vinn la atolondraban hablándole los tres al mismo tiempo y Mega aprovechó para acercarse y ver mis manos. La brisa de primavera le reboloteaba el vestido. A mí, me hacía doler más las manos y no me atrevía a ponerme vendas. Mega sacó una botellita pequeñita oculta entre sus senos. Yakastaa pura. Me abrió y juntó las manos. Las ahuecó ella misma y echó gota a gota toda la Yakastaa entre las grietas de mis manos. Comencé a llorar de dolor, por Dorz, porque nunca ví Yakastaa tan pura que fuera aceite, y todo lo que intentaba decir significaba gracias.

Mega se fue a los camarotes del capitán con una señora Massier somnolienta que no dejaba de reír.

A la medianoche ya podía envolverme en vendas las manos. Al amanecer las desenvolví por última vez.

No trabajé en el desembarco del Dutch Queen, pero estuve todo el tiempo en el barco. Tres días después en el muelle de Sidney no quería volver a Dublín con los niños de Vinn Bloom como única familia. Notifiqué al capitán que me quedaría en Sidnee. No quería morir persiguiendo luciérnagas.

El día de abastecimiento del Dutch Queen, a mitad de labores, todo se detuvo en el velero. El encargado de cubierta bajó con una cinta negra en el brazo derecho, entró a las oficinas de las autoridades del muelle y volvió al barco con cuatro oficiales. A atardecer la señora Massier era cremada junto al mástil principal. Fue una noche de silencio en todas las calles que desembocaban al muelle de Sidnee. En la madrugada se terminó de abastecer con mucha lentitud y en silencio.

Yo renuncié al Dutch Queen antes de la muerte de la señora Massier, la fuente de Yakastaa de su hijo. De regreso a Irlanda algunos temían por la baja del capitán. El encargado de cubierta esperaba desde el puente de mando la señal para soltar las amarras. El capitán se demoraba en un abrazo protector de Mega. La acompañó a la escalerilla. Todos a bordo. Todos en cubierta la vieron bajar. Se me acercó, me miró las manos, me miró a los ojos y se quedó en silencio. Aún no soltaban las amarras. Mega me entrelazó los dedos con los míos ya sanos, gracias a ella. Durante un buen rato no supe qué decir.

- Mega... si te quedas aquí, me gustaría verte siempre, Mega. No se porqué no te vas con los Messier..., pero si te quedas, por mí, no estás sola... o sea, que es como sí... como que... si quieres te quedas conmigo.

Un gesto de mano de Mega decía adiós al capitán y a todos en el Dutch Queen. El encargado de cubierta soltó amarras, y el enorme velero comenzó a deslizarse poco a poco mar adentro.

Las autoridades de Sidnee sabían que no habíamos tramitado autorización para quedarnos en su tierra. El Dutch Queen mar adentro y nosotros nos adentramos en las calles de Sidney. Hace siglos que vivimos aquí, aprovechándonos de estar ilegales para imaginar que nos persiguen y por lo tanto tenemos que estar todo el tiempo de un lado para otro. A veces no tenemos muchas ganas de fingir que nos buscan, como por ejemplo hoy. Le he dicho que vayamos a Melbourne. No le he dicho a qué, sólo que es una sorpresa. En realidad no es gran cosa. Es un vivero que vi el otro día. Estoy seguro de que traerá el jeep lleno de flores y plantas... y como es abierto el jeep, y es verano, creo que volveremos al atardecer todo bronceados.

Tuesday, June 09, 2009

En manos de mujeres


video

El único juego común a todas las culturas, a todas las civilizaciones es ´jugar a las escondidas´, y en todas las culturas, en todas las civilizaciones se esconden las hembras y las buscamos los varones. No se cuándo se dejan encontrar, cuándo dejan pistas, cuándo hacen ruído entre los matorrales a propósito o cuándo nos guía el instinto. No se cuándo les divierte más esconderse o cuándo les divierte más que las encontremos. Yo adoro a las mujeres, como a las vírgenes, con actitud de caer de rodillas, de besarles los pies. Las mujeres condensan una buena parte de la poesía del universo y a mí no me ha quedado más remedio que extasiarme viendo como le sale por todos lados y describirla de manera más o menos metafórica con palabras o con imágenes.


Las manos de las mujeres siempre son fuertes. Nunca aprendieron a cerrarlas como un puño y no saben lo dichosas que son. No hay un verbo que se conjugue con las manos que podamos los hombres hacerlo mejor que ellas... alimentar, curar, acariciar.

Esa tarde, las perseguí con mi cámara en mano. Me guió el instinto y las encontré desprevenidas, haciendo lo mismo de siempre. A todas les atrapé las manos. Guiando, cocinando, limpiando, protegiendo, orando, alimentando, llevando. Con tal de no exponer el pelo sin arreglar, rostros sin maquillar, me mostraron cómo halan y sueltan las velas para que el viento no arrastre a la deriva
nuestras vidas.

María María describe a cualquier mujer y la que no se sienta reflejada aún, ya lo sentirá. Se lo aseguro. De todas las versiones de esta hermosa canción de Milton Nascimento, la de Mercedes Sosa es la más autobiográfica de todas.

Gracias a Layra y a Gabriel por el espacio. Gracias a todos los que fueron. Gracias a los que han estado pendientes. Hacer algo por primera vez tiene el encanto de justificar que nos atrevemos a ser apabullantemente condescendientes, como lo han sido todos mis amigos conmigo. Hacerlo por segunda vez justifica que nos atrevamos a ser apabullantemente críticos, y más vale que suceda así si me interesa que me queden las fotografías cada vez mejores.

Pocos juegos dan risa. Casi todos aceleran el corazón, dilatan las pupilas, enfrían las manos. Me pasó mientras hacía estas fotografías, me pasa cuando escribo, y espero que me pase toda la vida.

Si al ver estas fotos alguna de ustedes sonríe aunque sea un poquito, espero que juguemos otro día. A penas recobre el aliento saldré con mi cámara de nuevo, o como todos los días, con papel y lapiz en los bolsillos, con tal de llevar algo que las haga sonreír si las atrapo de nuevo. Gracias por tanta poesía y a mis amigos poetas por indicarme algunos rinconcitos donde suelen esconderse... gracias a ellos una que otra fotografía no fue tan difícil, realmente.

Bueno, tengo los ojos cerrados... uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve.....y...... diez.

Tuesday, April 07, 2009

El efecto del fuego.


Los días siete, cuando se conmemora el cumpleaños de Apolo, como siempre, contestaba la pitonisa todas las preguntas en el oráculo.

Llevé en mi morral dos alfabetos antiguos, ya en desuso, como sacrificio. No se distrae mucho en ellos la pitonisa, pero sus chamanes sí y los dos sabían que muchas veces, muy a mi pesar, mis preguntas siempre salen con nudos. No me aceptaron los alfabetos y la pitonisa asintió con los chamanes... mi sacrificio, cualquiera que fuera mi pregunta con nudos, sería meter las dos manos al fuego.

Aún no me decidía cual duda desnudar (por lo de quitarle los nudos) y acerqué primero los dedos y luego las manos y, con mis antebrazos entre las llamas acerqué hasta donde pude la cara al fuego. Busqué entre las brasas encendidas la más redondita de todas, un solecito, amarillo, apreté el fueguito entre mis manos y comenzó a quemar, poco a poco. Se quemó el aserrín de ébano acumulado en mis manos, se sintió un rico olor a madera quemada y se deshizo de repente como si se hubiese encendido un puñado de confeti. Volví a hundir los dedos en las brazas, y sin pedir permiso, pero sin ocultarlos de los chamanes y la pitonisa, me quedé con dos solecitos más.

No hice ninguna pregunta. Mientras se agotaba mi turno en el oráculo, conversé con los tres sobre fuego, y sobre peguntas, y sobre respuestas... y de vez en cuando me miraba las manos; las líneas antes ocultas por el aserrín fueron descubiertas por el fuego y podía leer en ellas mis preguntas, deshechos los nudos en ellas por el fuego.

Me llevé los dos fueguitos en mi morral. Prometí hacer a la pitonisa, con ellos, unos zarcillos.

Esperé la claridad de la madrugada y froté los fueguitos entre mis manos sobre mis alfabetos en desuso y a pesar de la humedad, comenzaron a ilumarse las palabras. Tejí algunas para hacer los ganchitos de los zarcillos y ya van en camino.

He oído de gente que le teme a los ojos de la pitonisa. He oído que por eso se quedan mirando las llamas y que se quedan absortos escuchándola mientras su voz de selva, a medida que contesta y se olvida de quien la escucha se hace cada vez más suave y traviesa, como la voz de un niño. Muchos no levantan la vista y creen que están más seguros mirando las llamas.

Por eso hice los zarcillos. Se que ahora muchos se fijarán en los fueguitos que le cuelgan en el cuello y poquito a poco terminarán mirándola a los ojos. Yo siempre he encontrados mis respuestas en el fuego, tanto asi que de vez en cuando aprieto un solecito para hacer rápido fuego con mis manos, pero ví a los ojos a la pitonisa y se que en los charquitos en que flotan las pupilas, también se encuentran respuestas.

Friday, October 24, 2008

aaaa... beeee... ceeee....

La pausa en la conversación se alargó demasiado y se sostuvieron la mirada en silencio. El pudo haber leído en sus ojos que ella lo amaba con locura, pero no leyó. No sabía leer miradas.

Eran tan grandes las letras en los ojos marrones de su chica, que decidió copiarlas literales en los suyos, negros, y descifrar por su lado el significado.

Solo, en la acera de sol, esperó paciente una transeúnte y le habló con la mirada. Le mostró trascripción exacta de lo visto en los ojos de su amor. La extraña frunció el entrecejo, se le enrojeció la cara, llenó sus ojos de mayúsculas y le dio una bofetada.

Sospechó él entonces que el jeroglífico la insultaba y decidió confirmar en otros ojos. Silencios, minúsculas, teléfonos, sonrisas, mayúsculas, más bofetadas y una que otra palabra sonora, pero ninguna sirvió de traductora.

Volvió al lado de su chica y después de un largo beso, abrió los ojos lentamente y digitó en sus pupilas las mismas palabras oculares que había visto en ella. Esperó a ver qué pasaba y ella sonrió con algo de vergüenza. Con su caligrafía visual se notaba que era un calco, que él no sabía escribir con los ojos. Bajó ella las cortinas de sus ojos marrones, lo besó por lo que parecieron horas y el salitre de sus lágrimas se mezcló con la saliva de ambos cuando se colaba entre los huequitos de sus besos. Se estremeció, rió y cuando separó sus labios rojos volvió a ver en él sus ojos en blanco. Aliviada y consciente supo que tendría que alfabetizar su mirada, porque ella era incapaz de la virtud de su amado… gritar los más hermosos versos con sus besos.

Wednesday, October 22, 2008

La que se oye en la calle


En la aparente arritmia de las voces,
dos canciones, yo quiero bailar contigo.

Una, la más corta, el verso que dices al encuentro.

La más larga, la segunda, la mezcla de tango y silencio,
la que se oye en la calle cuando pienso.

Primero, sin mirar, como quienes evitan rozarse,
y luego, cuando se apaguen los aires,
cuando las alfombras huelan a cerveza,
como en los libros,
quemados al vapor que desprenden las mejillas,
en la marcha involuntaria de una música.

Wednesday, October 15, 2008

Acabo de hacer las paces con Freud.


No me generaba tanta urticaria el hecho de que se endiosara a Freud, como la resistencia a aceptar que como todo científico era experimental y por lo tanto dejaba a su paso un rastro de ensayo y error del cual no hay actitud más saludable que aprender. Pero Sigmund no es el primer científico, ni será el último, que trabaja en un área con la que se tiene sus ´issues´. No es el primero que trabaja con el objeto de su fobia. Por eso, como si fuera la resolución de un acertijo pendejo, he comenzado a respetar su dramático esfuerzo de aplicarle el método científico a la lujuria, pero como confío más en la poesía para abordarla, ha comenzado Freud a darme un poco de risa. Aunque reconozco que sus desaciertos científicos son los que me permiten ´entrarle como la conga´ públicamente.

Freud era austríaco , o sea, que él no tenía otra forma de abordar la lujuria que no fuera tan ´cuadrá´. Yo vivo arriba de donde estaba la Atlántida y por aquí, para entender y vivir la lujuria nos auxiliamos de la poesía y del romo. Las caderas de las austríacas se podrán explicar con psiquiatría, las de las tierras que bañe El Mar Caribe, no. Imposible.

No se si viene al caso, pero Sosúa está lleno de austríacos que beben todos los días y ninguno trajo a su pareja. Todos se casan con una morena de infarto.

Psiquiatras austríacos, poetas caribeños, psiquiatras y poetas de todo el mundo, razonan y exudan la lujuria por culpa de unas caderas, y qué queda? Un borroso, obsoleto y vergonzoso manual de interpretación de los sueños húmedos y un montón de poesía en el pellejo. Psiquiatras nicotinizados y poetas llenos de chichones.

Por eso he hecho las paces con Freud, porque el pobre vive en Sosúa, porque paso para Cabarete sin voltear para no cruzarme con sus ojos llorosos del jumo detrás de sus lentes gruesos. He hecho las paces con Freud porque, la unión de psiquiatras y poetas no promete mucho, psicoanalizar la lujuria y su objeto por antonomasia, las caderas, siempre le ha hecho bien a los poetas y los psiquiatras, antes esa mujer boca abajo, balbucean un ´lenguaraje´ que califica como poesía... pobre, pero poesía.

Sunday, September 14, 2008

Lava solar


Sujeto y predicado aparecieron en el monólogo y como ya me eran familiares, asentí con la cabeza y se desprendió mi atención del pizarrón y de la profesora, y flotó como mota de polvo entre los cabezones de mi curso para estrellarse de refilón en los labios de Lissette, impacto que estremeció todo el curso, pero apareció el adverbio en el monólogo, o sea, que sólo yo vi la sonrisa de Lissette proyectar imágenes por todos lados, y sólo yo desatendí los adverbios.

Se encargaba el inconsciente de Lissette de mover su cuerpecito de infarto prematuro para no dejarla entumecer en el pupitre. Tocaba mover el cuello y apuntar los farolitos de sus ojos ´random´ por el curso. Me proyectó su sonrisita standard un Renoir en la camisa del uniforme y yo aún no aprendía a respirar y mirarla a los ojos al mismo tiempo. Un leve movimiento más de su cuello en otra dirección y salió mi atención disparada por la ventana.

A cinco cuadras de la escuela, a los matorrales del parque donde perdía todas mis pelotas fue a parar de un disparo mi atención. Quedó pegada como velcro a la pilita de recuerdos de verla todas las tardes rumbo a la pintura, haciendo vulnerable la segunda base con sólo pasar.

Un golpe seco de tiza en la pizarra trajo mi atención de un tirón a mi pupitre. La palabra tarea disolvió lo que pudo del Monet que tendió Lissette para atenuar el mediodía. Logré alinear la mirada a las cejas tupidas de la profe, pero un pedacito de amarillo en mis oídos del Monet-Lissette no me dejaba oír con claridad. Para mí la profe puso conjugar dos besos de tarea y cinco
adverbios. Era martes.

Llegó el jueves, gramática otra vez, y aún no entendía y por lo tanto no había hecho mi tarea impresionista. No tienen las enfermerías de los colegios que tienen enfermería a un psiquiatra y es tan fascinante la locura que a los cuerdos siempre los deja paralizados frente al arrebato de un demente. Caminé lentamente desquiciado perpendicular hasta la falda caqui de Lissette. Sin levantar la mirada del Cezanne de su cuaderno...

- Lissette... yo no se conjugar los besos, no tengo ni uno y... déjame ver tus adverbios...

Ese mes con todo y el cuaderno la profe me puso 63 en gramática, Lissette se cansó de esperar que le pidiera otra vez y más claro un beso y en vez de un sacapunta, en medio de un examen, me dejó lava solar de sus labios en una mejilla, cosa que no se quita y a las viejas que me preguntan de qué se antojó mi mamá que tengo ´eso´ en forma de labios en mi cara, aún no decido qué responderles.

El resto del año fue todo sobre 90. Me cambié de pupitre. Ahora tengo a Lissette a mi izquierda, a Degas lo sentaron a mi derecha, y para que no me moleste el resplandor ni se me escape la atención, Lissette entrecierra un poco la ventana.

Escultura: Ballerina di 14 anni. By Degas. 1881.

Friday, June 20, 2008

Thursday, June 12, 2008

´´Perfect words for nine hundred, please...´´


El sol en el lado opuesto, lejos de dar risa, comenzaba a picar. Llegué a tu puerta por la acera (vacía) opuesta. Escaleras y en vez de 500 hojas, flores y la sonrojante decisión de frustrar deducciones, poniéndome en evidencia. Llegué demasiado temprano, 364 días antes.

No sabía a qué atender, si al protocolo o a lo espontáneo y me decidí por memorizar con actitud cartográfica el pedacito de piel que el abiertico de la blusa a los lados dejaba ver, o sea, que:
- ´´Perfect words for nine hundred, please...´´

Escaleras y en el counter dejé un sexto de papel blanco nube con arial diez... porque se puede gaguear con las manos.

En la acera me esperaba el tipo moribundo del otro día. Me enseñó unas fichas, me haló convincente hacia tu puerta. En tu puerta Cerbero y en mis manos fichas de los alrededores del infierno. Tenía ganas de volver, pero con lo racional que estaba, si subía, seguro que iba a perder. En todo caso, creo que minutos antes casi casi me preguntas si quería jugar, pero yo no atendí a... lo que explicaba anteriormente.

Dejé las fichas donde logré empujar del asiento al carajo/fantasma.

El resto de la mañana y la tarde picó mucho el sol, pero lo único calientico de ese día fue café, salvo por el lapso entre 8:20am y 8:30am que estuve frente al fuego.

***

Esta mañana, a las 7:20am encontré frente a mi cama al tipo/fantasma, muerto. Intentó filtrarse en el sueño equivocado. Arrastré su cuerpo hasta aquí. Lo estoy viendo, cada vez menos, porque se va deshaciendo mientras escribo.

Mientras escribo rasgo con la punto del lapicero el papel y se llena este espacio con un olorcito como a canela o algo así.

Aquí hay mucho papel. No J&B, no tónica, no (te tengo que inventar un nombre).

Friday, June 06, 2008

Congrats...


Querida J d´Arc:

Pocas cosas en mi cabeza requieren tanta pendencia y alerta para mantenerlas de manera cuasi armónica, como la convicción de la paz como un valor supremo y la aceptación del guerrero entre mis arquetipos (como mínimo). Me orienta un poco el hecho de que no creo en los soldados, porque se les borra la individualidad y la intención de tomar decisiones por sí mismos. Yo creo, a empujones, que un ejército se arma con guerreros; de lo contrario, es un organismo destructivo.

A los guerreros los une una misión, y cualquier guerrero tienes un millón dos de misiones... algunas suspendidas, algunas casi cumplidas, algunas abandonadas, y comparten las causas a veces sin compartir el frente; o sea, que saben cuidarse los unos a los otros, luchar juntos, apenas cruzando una que otra palabra.

Me acabo de enterar de que, digamos que algo así como que tu bandera ondea en un nuevo lugar, que te has hecho con un nuevo territorio. Veo que tus aliados celebran tu victoria, y es lindo ver que entre ustedes eso sucede con frecuencia... que hayan victorias y que las celebren. Yo me uno y comprometo, una vez más, todo y a todos en mi trinchera con tu causa.

.I.

Monday, June 02, 2008

Involuntario


Varados en un mueble, en un bar a la deriva,
esperando la inexorable madrugada, no hay nada más que podamos hacer.

Después de escarbar todo sólo queda vino, y sin más opción, para no morir de frío,
despegamos algunos post its de la memoria, para encenderlos en el fuego de la conversación.

Ni muy fuerte, ni muy débil, soplo chispas en las hojas secas de tu oído,
hasta que poquito a poquito, se enciende una sonrisa en tu cara,
y antes que me destroce los nervios la sed, comienzo a tragar directo de tu boca.

Beso a sorbos tu sonrisa. Entrando suavecito mi lengua entre tus dientes.
Lamiendo cualquier gota de alegría en tu barbilla.
Contienes la risa, medio maternal.
Y abres un poco los labios, para corresponder mi pobre beso involuntario.

Friday, May 23, 2008

Má...


Estando María embarazada supo que tenía que huir, que su bebé corría peligro, que todo estaba lleno en Belén, lo que le habían dicho los ángeles, lo que decían las profecías... pero nada más.

No sabía que se le perdería en el templo, lo de las bodas de Caná, lo de los panes y los peces, lo de los milagros, lo de Judas, ni lo de la cruz, ni lo que pasaría tres días después, ni lo que sucedería cuarenta días más adelante.

Pero se acarició con tanto amor la pancita, lo amamantó seguramente con tanto cuidado, veló tanto su sueño, lo educó con tanto esmero, lo vigiló tanto toda su vida, que fue a los 33 que por primera vez que uno sepa, que se abrieron las nubes para que oyera la voz del Bigtime Master, mientras lo bautizaba su primo, justo cuando todo se iba a complicar. Hasta entonces se encargó María de criar a un muchacho para que fuera capaz de hacer lo que hizo. Porque eso de aparecerse ya grande a resolver, según la Biblia aún está por verse. La primera vez empezó humanamente desde cero.

María sabía de las profecías, de la descendencia de David y aún cuando no dudaba de lo que sería su hijo, evidentemente no lo crió para ser un rey, al menos no como los que se habían visto hasta entonces o se hayan visto después. Crió a un hippie, crió a un guerrillero, crió a un Mesías... y nadie puede enseñar lo que no sabe.

Las madres cuando están embarazadas me despiertan un respeto que me cuesta describir por que me da brega adjudicarme lo que semejante respeto supone. Después que paren, muchas claudican a importantes demandas del puesto, entonces se reduce el círculo a las grandes, a las que asumen el sacerdocio de la maternidad con la gracia, poesía, valentía, romanticismo, locura y terquedad, que sólo una mujer puede exhibir.

Para las madres del círculo más cerrado, las que a veces son más mamás que cualquier otra cosa, las que se agotan porque bregan hasta vaciarse los pulmones, las madres y maestras, las madrespadres, las que crían hippies y guerriller@s, vayan mis más altos respetos y un abrazo.

Wednesday, May 21, 2008

500 8 1/2 x 11


De oeste a este, por la acera donde estaba la panadería, cuando el sol ya no quemaba, daba cosquillas y nada más, un fulano cuyo nombre honestamente no recuerdo (sólo se que fue un fantasma con una enorme clientela durante mucho tiempo), parecía que acababa de caer desde muy alto. Casi sin dientes y la piel gris muerte, desde el suelo de la acera, me reconoció.

Imagínate, yo, a pocos metros de tu trabajo, caminando en 33, aprovechó el semáforo:

- ¿Ya le tienes un nombre de cariño?... Si cierras los ojos, ¿la puedes encontrar por el olor?... ¿cómo baila... Yuri?

Para mí que fue una actitud decididamente suicida. Con la Sagoc visible en la espalda, yo creo que daba cualquier cosa por que lo último que viera en su pseudo vida fuera el reflejo del sol de atardecer en el filo, rumbo a su garganta. Pero esto no es Seven y lo único que ese tipo me ha hecho, en el fondo me lo hice yo mismo. Pero las preguntas...

Retrocedí un par de pasos y apuntó las pupilas en dirección a mi cara.

Me saqué de los bolsillos quinientas páginas de papel nube en blanco ´amarraítas´ con gangorra y las desaté al viento. Se esparcieron por la calle hasta más allá de tu puerta. El poquito sol quemó el incienso en ellas y por unos segundos se pudo ver una leve niebla... las iba a pegar en tu edificio y postear ahí quinientos versos ´cheesy´ en arial 72.

Las preguntas me dejaron con unas ganas enormes de J&B con tónica y de que Marcel todavía tuviera 8 Puertas.

Le rocié unas boronitas del caramelo que se despegó de mis chicles (borra la memoria de los fantasmas). Pensó que era algo peor y cerró los ojos como si esperara napalm y cuando abrió los ojos arrugó la frente tratando de reconocerme.

Esto es una servilleta.

El sol ya casi termina de derretirse. Todavía es temprano. La idea es evitar el J&B con tónica... a menos que vaya por más papel y que sea contigo, pero, imagínate... Un J&B con tonica y contigo.

Monday, May 19, 2008

Phoebe´s friend.


Que sepas que no se,
que en el sofá rojo de un Central Perk,
te das a sorbo un café,
y enroscada como pétalos, de amigas y amigos,
algo te hace pensar en mí.

Que sepas, que sería mi intención,
no el viento ni nada parecido,
que de verte a través de los cristales,
me escurriría entre rodillas y,
charla interruptus, podría casi pedir,
sin levantar mucho la mirada,
apenas mascullando permisos,
que se haga un espacio,
y me de el calor que debe dar
tener tan apretado un lado mío de un lado tuyo.

Monday, May 12, 2008

Shape of my heart


La psicología tradicional relaciona con mucha frecuencia la ludopatía con la falta de juegos en la niñez del adicto. Ya sabemos qué pasa cuando jugamos como niños pero, cuando no podemos dejar atrás el adulto y aún tenemos muchas ganas de jugar, jugar puede ser un infierno.

Cuando el amor está en juego, siempre se ha empezado a apostar en el terreno cuidado por Cerbero. He visto a más de uno llegar con un puñado de abrazos e irse con el amor de su vida. He visto a quienes han puesto el corazón a un sólo número en la ruleta y perderlo. Cuando eso pasa, no queda vacío en el pecho, sólo silencio (sigh).

Hace muchos años, en una mesa de poker, vi entre fichas una muñeca Matruska con la imagen de una mujer que jugaba en la misma mesa. Todo el que sabe jugar sabe que las fichas de la casa sólo valen en la casa (o en los alrededores), pero lo que pertenece al que juega, vale igual en el infierno que en cielo, y la Matrushka en cualquier lado era de mucho valor.

Desde hace algún tiempo no me importuna Cerbero la entrada ni la salida. Me ve entrar y salir con las manos vacías. Pero, hace unos días, entre jugadores sin pulso, con las manos en los bolsillos, vi entre fichas, a la Matrushka, otra vez. Me comenzó a latir el corazón con prisa y ese sonido hizo levantar la vista al croupier y creo que a la dueña de la muñequita, también. Como nunca he apostado menos, asumieron que una vez más, yo estaba en juego.

Me sudaron las manos, y entre nervios, aposté unas palabras. La mujer de la muñequita apostó lo mismo, sin perder ni ganar, los dos quedamos even. Mi corazón más a prisa. Realmente sentí mucho entusiasmo. Me sentí como un niño en sus aguas. Por primera vez en mucho tiempo, salí por la puerta opuesta a Cerbero, flotando, entre fichas, girando al ´azar´ entre la muñequita y su dueña. Yo reparto las cartas para encontrar las respuestas, la sagrada geometría de la oportunidad(Shape of my heart, Sting).

Mancala


Ratzinger le hizo hace poco un importante update al concepto de infierno según la Iglesia. Lo definió como un estado del alma. Me imagino que, independientemente de que de dar tantas vueltas por el cosmos termine por encontrarme con la casa del arquitecto, el infierno no es un misterio para mí, pero tampoco el paraíso. Ya me hizo crugir los dientes el miedo (el infierno que conozco es frío, realmente) y el paraíso... el paraíso sólo acepta niños. En el paraíso no se hace otra
cosa que no sea jugar.

La última vez que estuve ahí fue la semana pasada, como veinte minutos. Sucedió que jugamos un rato.

By the way, yo tengo un Mancala en casa...bien jevy ese juego.

... y ahora... con lo ojos cerrados!


Descubrió la gente al fin y al cabo que el rey era inmortal y muy
fértil. Miles de eternidades atrás explotó su mujer en confetti una
noche (tal y como lo contó Aute) y se esparció por todas partes para hacer lo que más le gustaba... parir. Y tuvo su mujer tantas niñas, tantas princesas que terminó depreciándose el puesto; se estaba llenando el planeta con miles y miles de hijas del rey. Pero a fuerza de mordernos la lengua logramos los hombres disimular la alegría... cualquiera de nosotros podría alzarse con el amor de una princesa, sin desafiar a nadie a muerte, sin pretender extinguir los dragones. Sólo era necesario hacerla reír. Hoy, con todo lo que dan en Sony, se nos ha complicado un poco el asunto.

A cada rato la veo sonreír, porque le sale del alma, porque se le
encogen los buches y como, con un poco de esfuerzo, logro mantener un ratico en el aire diez palabras al mismo tiempo...

Friday, May 25, 2007

Espejo.


Hueco urbano en la pared por el que aparece ´coincidencialmente´
mi vecino -a quien no siempre quiero ver hacer absolutamente
todo lo que hago- hasta que me canso y me voy.

Thursday, May 24, 2007

Discurso en Sagoc Society.


Distinguidos colegas:

Ya que estamos a punto de dar lectura a los reportes del último ciclo de expediciones y el listado de asignaciones para las próximas, antes de empezar, quisiera decir algunas cosas. Quiero primero aclarar que sobre los débitos a mi favor, no hay conexión entre los nombres en éstos y sus dueños, que a mi nadie me debe nada, que para quienes corresponda entregarme algo que asumen que me pertenece y que entregármelo les hará bien, lo recibiré con el descargo voluntario o involuntario de que haré con lo que reciba, lo que considere; conservarlo, regalarlo, sembrarlo bajo tierra o tirarlo a la basura.

Quiero decir que me arrepiento seriamente de haber tirado en alguna ocasión basura a la calle, de robar muy pocos besos y por haber cumplido excesiva condena por el delito. Quiero borrar mis ojos y mis dedos, como si fuesen de barro mojado para decir que los quiero mucho a quienes quiero y no veo condiciones para mirarlos a los ojos, señalarlos con el índice y decírselos. Espero que se den todos por aludidos, los que quiero y los que no quiero. No es fácil distinguir la diferencia, con esa manía mía de asumir una hermandad tan borrosa.

Quiero decir que tengo prisa por que se abran los sobres y se lean los listados. Hay gente que quiero volver a ver por última vez cuando les entregue lo que corresponde. Hay gente que quiero volver a ver todos los días. Hay que gente que quiero que me vean por última vez y que lo hagan lo más pronto posible. Tengo prisa en recibir mi asignación para irme a los lugares que corresponda y hacer o deshacer lo que me corresponde.

No quiero que nadie espere, pero que nadie se sorprenda si encuentra algo mío en sus buzones después que termine esta sesión. Como nada se pierde, no me da aprehensión que los consejos que quise darle a algunos no los di y los que quisieron decirme algo, no se preocupen, más tarde o más temprano los supe… aunque hay cosas que ya sé, hay otras que tengo ganas de oír, y como con los consejos, aunque no las oiga en sus labios, puede que sea igual o mejor de grato oírlo en otros. Así me libero del latente desengaño de descubrir que querían decirme exactamente lo contrario. En todo caso, les aconsejo que tomen un turno y digan, como hago ahora, un ´te quiero´ anónimo. Yo me daré, de manera infantil, entusiastamente por aludido.

Somos muchos, señores, y se seguirán cruzando nuestros caminos. Espero que haya cada vez más sincronía y por ende menos soledad. Hay tanto museo, tanto parque a los que me imagino yendo solo, que ya me dirá la existencia cómo lograré disfrutar de dicha sincronía.

Bueno, una más. Si alguien tiene algo que hacer por lo que pueda recibir alguna paga, me lo hacen saber. Si me necesitan para algo que no supone paga, me lo hacen saber igual… no pienso descuidar la forma del espíritu.

Bueno… suerte.

Wednesday, May 23, 2007

Una puerta.


Se siembra.
Se escapa.
Se duerme.
Y a todos lados,
A cuestas se lleva una puerta.
Se imaginan dinteles,
Se imagina entreabierta.

Celebro tu cumpleaños tan pronto vi...


Jorge seguía abriendo regalos entre silbidos y bromas de sus amigos. Cuando vieron que estaba tan emotivo, que hacía esfuerzo para que no saliera alguna lágrima, hicieron silencio. Rompió el papel azul de una cajita sin tarjeta. Era un rompecabezas Lego de un astronauta. Los miró a todos. Sonrió ansioso. Le dio vueltas al papel hasta encontrar una nota pequeñita. Decía: ¨No es para ti. Nadie explica el Universo como tú y un niño entiende mejor las ideas con juguetes. Claudia¨. Jorge comenzó a llorar. Claudia se acercó y lo abrazó fuerte. Jorge se aferraba a su cintura. Respiró hondo. Levantó el muñequito y dijo feliz: ¨Voy a tener un hijo¨.